Desde hace unos años me he interesado por un campo de conocimiento herético dentro de la academia, conocido por el nombre de Estudios de Ciencia y Tecnología (Science and Technology Studies). El interés es evidente si tomamos en cuenta que la Ciencia y la Tecnología median en gran parte sobre el entendimiento que tenemos del mundo moderno (sobre todo para las culturas occidentales). Más adelante desarrollaré el impacto que esta ciencia antidisciplinaria ha tenido en mi comprensión del mundo y de determinados procesos, pero por ahora es suficiente contarles que voy a estar posteando acerca de algunos inventos que me parecen muy interesantes desde el punto de vista teórico y práctico.
Ayer terminé de leer el artículo titulado
After Dualism de mi amigo Andrew Pickering (me gusta decir eso porque mantenemos una relación epistolar), que junto con Donna Haraway y
Bruno Latour, son tres de los más grandes exponentes actuales de este campo. Encontré por demás interesante las hipótesis manejadas en el mismo, pero lo que más me llamó la atención fueron una serie de artefactos desarrollados por los cibernéticos ingleses, entre ellos la
máquina de los sueños o
dream machine.
La
maquina de los sueños es un dispositivo de parpadeo estroboscópico que produce un estímulo visual. Fue creado por el artista
Brion Gysin y el científico
Ian Sommerville después de leer el libro de
William Grey Walter El cerebro viviente.
En su forma original, una máquina de sueños está hecha con un cilindro con aberturas cortadas en los lados. El cilindro es colocado en una plataforma que gira a 78 o a 45 revoluciones por minuto. Una bombilla es suspendida en el centro del cilindro y la velocidad de giro permite que la luz salga a través de las aberturas en una frecuencia constante situada entre 8 y 13 pulsos por segundo. Este rango de frecuencia corresponde a las ondas alfa, que son oscilaciones eléctricas que normalmente están presente en el cerebro humano cuando se está relajado.
La máquina de los sueños debe ser “vista” con los ojos cerrados: la luz parpadeante estimula el nervio óptico y altera las oscilaciones eléctricas del cerebro. El espectador experimenta visiones de patrones de color que se incrementan en brillo detrás de sus párpados cerrados. Los patrones se convierten en formas y símbolos que giran alrededor hasta que el espectador se siente rodeado de colores. Se dice que el ver una máquina de sueños le permite a uno entrar en una alucinación hipnogógica. Esta experiencia puede algunas veces ser bastante intensa, pero para salir de la misma basta con abrir los ojos. Una máquina de sueños puede ser peligrosa para gente con epilepsia foto sensitiva u otros desórdenes nerviosos. Se piensa que una de cada 10.000 personas experimentarían un ataque al ver el dispositivo; y el doble de casos se presentaría en niños. El uso de una máquina de sueños puede ser adictivo y se recomienda moderación en el uso del dispositivo.
Pickering le da el calificativo de tecnologías del yo (en el sentido Foucaultiano) a las máquinas de los sueños, y su interés en la mismas es porque estas emergen de una matriz cibernética. Dice que mucha gente ve patrones geométricos fascinantes y visiones. El fenómeno captó la atención de William Burroughs y los escritores y artistas de la generación Beat, a través también del libro de William Grey Walter.
Brion Gysin buscó vender en el mercado la máquinas de los sueños (como el mismo las bautizó), como una alternativa a la televisión hogareña. Evidentemente no tuvo éxito, pero lo interesante es el contraste entre la máquina de los sueños y la TV. Pickering dice que "El choque con las demarcaciones de la cultura popular moderna una vez más enfatiza la extrañeza de los artefactos no-dualistas, y una vez más podemos pensar en términos de teatro ontológico. Si la TV nos presenta una imagen dualista de la gente y las cosas (con la gente como consumidores pasivos de lo que sea que la TV tiene para ofrecer), la máquina de los sueños nos presenta en cambio un acoplamiento no-dualista: las visiones son el producto conjunto del involucramiento del cerebro y la máquina."
Me gustaría probar una de esas máquinas, seguro son mucho más entretenidas que la TV uruguaya.